La Bodega de Finca La Luz fue construida en 1969 con arquitectura de la época: techos parabólicos de 30 metros de altura, paredes gruesas y ladrillo a la vista, siendo la Bodega más antigua del Valle de Uco.

Durante la última década, fue dotada con todos los recursos productivos: 1,8 millones de litros de capacidad para vinificación en piletas de hormigón y tanques de acero inoxidable, barricas de roble francés de diferentes capacidades, doble cinta de selección de racimos y granos de uva, sistema de despalillado y molienda de avanzada, sistema de refrigeración, control de temperatura de última generación, entre otros.

Adicionalmente posee un área de Investigación y Desarrollo para micro-vinificaciones de vino ultra Premium, cuyo objetivo es realizar ensayos con uvas de otras sub-regiones del Valle para identificar nuevos componentes a ser tenidos en cuenta para las líneas más exclusivas.

 

Una historia de amor detrás de un nombre

Las viñas de Finca La Luz se encuentran en el Valle de Uco, Mendoza, en la precordillera de Los Andes, a 1100 metros de altura sobre el nivel del mar. Los viñedos se han plantado en hileras paralelas y desde ellas, se puede ver todo el año la cercana Cordillera de los Andes y los imponentes Cerros Tupungato y Aconcagua. En la finca, para que transiten las personas y las máquinas, se forman caminos anchos a los costados de las vides, a los que popularmente se les llama “Callejones”.

Hace poco menos de cincuenta años, en el amanecer soleado de un 7 de septiembre, se encontró en uno de esos Callejones a una pareja joven –ella tenía 23 años y él 25- estaban abrazados, con sus caras apoyadas con fuerza, besándose, y…….. muertos. Cada uno tenía un puñal en la mano, hundido en el cuerpo del otro. La expresión de sus rostros no era de dolor, trasmitían una sensación de paz que alejaba cualquier suposición de tragedia. En minutos y de boca en boca, ya había corrido la noticia que se había cometido un Crimen en el Callejón de la Luz. Esa misma noche todos sabían la historia real. Hacía dos años que, amándose, debían encontrarse en secreto, escondiéndose entre las viñas, porque los dos eran casados. Se amaban, pero cada uno estaba unido a otra persona desde que sus familias habían elegido, por clase social y por fortuna, quien era conveniente para sus hijos. Las familias, la “alta sociedad” del pueblo, las costumbres conservadoras, y las tradiciones de esos años, transformaban para ellos lo que más deseaban en la vida, en un amor imposible. Ya habían decidido que sin ese amor no podía haber vida, y eligieron unirse muriendo juntos. Extrañamente, los únicos testigos fueron los seis integrantes de una familia de búhos blancos que estaban posados en los alambres de las viñas, mirando fijamente el lugar.

Luego la historia creció en el corazón de los pobladores y los viñateros. Cada 7 de septiembre en ese preciso lugar del Callejón, los peregrinos llegan dejando bajo las hojas de las plantas, al pie de los parrales, pequeños papeles escritos pidiendo por el amor que no llega, por el amor que se fue, o por el amor que se tiene. Los búhos blancos, descendientes de aquellos callados testigos, siempre están parados en el alambre cercano. La gente los llama Guardianes del Amor. Nosotros le rendimos homenaje al amor, dándole al vino el nombre que eligió la gente: Callejón del Crimen.

 

Comprá los vinos de Bodega Finca la Luz en nuestra Tienda Online.

 Suscribite a nuestro Club de Vinos premium para descubrir Bodegas como estas todos los meses en tu domicilio.